Metagenealogía
Es un
método de análisis del árbol genealógico, que nos permite tomar conciencia de
la herencia de nuestros ancestros y de las dinámicas que nos impiden avanzar
hacia nuestro óptimo desarrollo. Al construir y analizar nuestro árbol, podemos
observar que se repiten comportamientos, enfermedades, nombres y otros aspectos, de una generación a otra y que
muchas de nuestros conflictos, temores o elecciones, son producto de un pasado
familiar y cultural.
La metagenealogía
ofrece a la vez un marco y una herramienta desde la cual es posible realizar el
proceso de transformación y sanación, pues considera al individuo como un ser
activo en su posibilidad de evolución y lo sitúa en un espacio común (la
familia, la sociedad, la cultura, el universo) que por un lado lo invita a
ampliar la mirada de si mismo y lo que le aqueja, al mismo tiempo lo dota de todo cuanto necesita para tal
ejercicio (obstáculos y recursos).
Es una
invitación a comprender profundamente, que somos seres libres para escoger
nuestro propio camino, que tenemos la posibilidad de transformar o dejar atrás
aquello que limita nuestra felicidad y al mismo tiempo descubrir todo el
potencial para transformarnos en aquello que esencialmente somos.
“Esta disciplina sugiere que toda
“enfermedad” puede ser entendida como una carencia de belleza y de conciencia,
y que “curar” consiste en convertirse, auténticamente, en uno mismo”.
(Marianne Costa en Metagenealogía).
Entendamos qué es la metagenealogía en palabras de su
propio autor:
“El árbol genealógico actúa como una trampa,
imponiendo a la perfección del proyecto cósmico de los descendientes sus
límites materiales y psicológicos –mezclando temores, rencores,
frustraciones, ilusiones–. Ya en el vientre de la madre el
feto recibe la orden de imitar el modelo legado por sus ascendientes. La
familia no acepta la creación pura y simple, venida de ≪nada≫ sin modelo
exterior. Todo individuo es producto de dos fuerzas: la fuerza imitadora
–dirigida por el grupo familiar, actuando desde el pasado- y la fuerza creadora
–manejada por la conciencia universal desde el futuro-.
El ser cultural, formado por quienes lo han educado, debe
aceptar las proyecciones que sobre él han hecho sus familiares impulsados por
el deseo de ser imitados, teniendo que ejercer tal o cual profesión, pertenecer
a tal o cual religión o idea política, luchar contra tal o cual predicción
negativa: «Si haces aquello, te destruirás; Si te entregas a tal actividad,
terminarás como un pordiosero; Si tienes relaciones sexuales antes del
matrimonio, te convertirás en una puta». Como el cerebro tiende a cumplir las
predicciones, éstas, transformadas por el Inconsciente en órdenes, actúan sobre
la vida del individuo como maldiciones que exigen ser realizadas.
En cambio, el ser esencial, programado por el Supraconsciente,
despliega en la mente aspiraciones sublimes (casi siempre reducidas a simples
ilusiones por la memoria del clan), utopías (casi siempre vividas con angustia)
o deseos de mejorar el mundo (casi siempre vividos con desesperanza). En todo
momento, el ser cultural y el ser esencial se entremezclan, a veces batallando,
otras uniendo sus fuerzas. Bisabuelos, abuelos y padres se funden en nosotros
tanto para lo mejor como para lo peor. Las fuerzas de repetición y de creación
en su dinámica sin fin nos impulsan a la vez hacia la repetición de lo mismo y
a acceder a lo que somos auténticamente. Los individuos, al mismo tiempo,
pueden tener de sus bisabuelos, abuelos y padres una visión positiva y otra
negativa, convirtiéndose de este modo cada familiar en una entidad doble: una
luminosa y otra oscura. Dos campos de energía que a pesar de oponerse son
complementarios. En el tiempo presente, el espíritu que se materializa colinda
con la materia que se espiritualiza, el supraconsciente con el inconsciente, el
intento de realizar el futuro con el intento de repetir el pasado, el ser
esencial con el ser socio-cultural, el deseo de crear con el deseo de imitar.
Al estudio del árbol genealógico bajo sus aspectos simultáneos y
complementarios, tesoro y trampa, lo he llamado «Metagenealogía».
Acá puedes leer más:
https://www.siruela.com/archivos/fragmentos/Metagenealogi769aFrg.pdf
