ARTE en los procesos de transformación
El arte aparece intrínsecamente ligado a la cualidad creativa propia del ser humano, ámbito que cultural y socialmente ha sido relegado a un mínimo espacio en pro de la dominancia de la razón y el intelecto como única ventana desde la cual podemos mirar y “entender” el mundo, quedando imposibilitados de ser artífices de cuanto nos rodea y menos aún, de nuestros propios destinos.
Ideas como que la
creatividad es privilegio de unos pocos, que el arte y la creación son solo un
hobby y en ningún caso parte necesaria de nuestra vida cotidiana, han aportado
a una subvaloración de uno de los aspectos quizás más trascendentes del ser
humano.
Producto de esta tradición familiar-cultural-social, pudiera ser que la creatividad se encuentre bloqueada, interferida, o dormida; sin embargo estoy cierta en que ella permanece atenta a cualquier oportunidad para manifestarse.
Crear es una necesidad natural y está estrechamente relacionada con nuestra energía vital, somos creativos por diseño original. La vida entendida como proceso incesante de cambio implica esa condición, ya sea en el ejercicio fútil de resolver algún problema cotidiano, o en la necesidad profunda de reinventarnos.
Podríamos decir entonces que cualquier posibilidad de cambio no resultaría factible sin su presencia.
El descubrimiento y uso de la propia energía creativa como canal transformador, es central en el proceso, de ahí que el ARTE, entendido como un medio de expresión humano de carácter creativo, se constituye en uno de los pilares fundamentales de mi propuesta.

