Algo del camino que me trajo hasta aquí y de mi marco referencial
Me formé como psicóloga en la Universidad de Chile entre los años 1998 y 2007. En los inicios de mi trayectoria profesional me especialicé en el enfoque Humanista Experiencial bajo la guía de mi primera mentora, Blanca Ortiz de Zúñiga. Muy temprano me distancié de las estructuras de la psicología clínica tradicional, impulsada por un interés profundo en los procesos de actualización del potencial humano y el fenómeno de la consciencia. Esta búsqueda derivó en una investigación autónoma y transpersonal orientada al desmontaje de los viejos códigos narrativos del ego y al desarrollo de la soberanía individual.
Mi recorrido, fuertemente permeado por una hambruna espiritual, se nutre del estudio de la filosofía oriental y el universo simbólico antiguo. A lo largo de estas dos décadas, me he adentrado en la práctica del Taoísmo, el uso reflexivo y meditativo del I Ching para el autoconocimiento y en los fundamentos del Yoga. Estas perspectivas me han permitido abordar el desarrollo humano como un proceso de recuerdo y alineación con el orden natural, como base desde la cual ocurre la expansión de consciencia y el proceso de individuación.
Guiada por la intuición, orienté tempranamente mi investigación empírica y cotidiana hacia disciplinas que rescatan la sabiduría de la materia. A partir del año 2007, me adentré en métodos de educación somática como Focusing y Alba Emoting, profundizando durante largo tiempo en la dimensión emocional y afectiva de la experiencia humana. Sostengo la certeza de que el cuerpo es el "territorio" donde ocurre la verdadera integración —abarcando tanto lo visible como aquello que ha quedado relegado a terrenos inconscientes—, constituyéndose como el eje fundamental de registro y brújula definitiva en este camino.
Con los años, y de manera crucial tras convertirme en madre hace una década, este trabajo somático abrió el encuentro con la naturaleza animal, primitiva y salvaje de nuestra ancestralidad; esa que en algún momento se perdió y fue reemplazada por modos que nos alejan de nuestros instintos, tan necesarios para vivir desde la sabiduría corporal/biológica.
Con el propósito de observar y ordenar las experiencias de estados expandidos de consciencia que emergieron en este proceso, transité por espacios de investigación antropológica en torno al chamanismo femenino, participando en instancias colectivas de sanación con mujeres de distintas latitudes.
Esta inmersión en la dimensión sutil y el reencuentro con los ritmos orgánicos me condujeron de forma natural hacia la creación artística autodidacta, fundamentando mi quehacer en el arte como canal de transmutación y alquimia personal. A través de la escritura, la fotografía, la danza y el arte textil analógico, integro el diálogo con lenguajes simbólicos y sabidurías ancestrales; canalizando la deconstrucción de estructuras egóicas obsoletas para manifestar una belleza que surge desde lo verdadero, donde la forma hace justicia a la esencia subyacente. Amo la belleza y concibo la existencia como un acto creativo continuo.
En el año 2010 fundé Satyam como una propuesta independiente y desplegada al margen de la psicología institucional, para compartir aquello que ha servido a mi propio alineamiento y contribuir al desarrollo del potencial humano mediante el autoconocimiento y el cultivo del Ser.